7.2.19
SIEGFRIED KRACAUER. (Frankfurt 1889-Nueva York 1966). La clausura de la experiencia pos la Gran Guerra.
El siguiente es un artículo redactado por Mariano Dorr, publicado el 20 de enero de 2019, en la Sección RADAR de Pág. 12.
Foto seleccionada de ABC Cultural de España https://www.abc.es/cultura/cultural/abci-siegfried-kracauer-y-baile-mascaras-berlin-201901041152_noticia.html
Fuente : https://www.pagina12.com.ar/169465-antiheroe-de-guerra
ANTIHÉROE DE GUERRA
.... Kracauer … escribió una novela .... (Ginster) ... sobre los efectos de la Gran Guerra en la constitución de los individuos como masa. …
Llama la atención que en la “biografía coral de la Escuela de Frankfurt” de Stuart Jeffries (Gran Hotel Abismo, un texto de 2016 cuya edición en español es de comienzos de 2018) la figura de Siegfried Kracauer sea apenas abordada, de lejos, como “el mentor” de Theodor Adorno y Walter Benjamin. En ningún momento se profundiza en la obra de Kracauer. Al lector no le queda más remedio que creerle a Jeffries y seguir adelante. El Ginster de Kracauer –una novela escrita entre 1927 y 1928– da cuenta por sí mismo de la enorme influencia que produjera su autor en el Instituto de Investigación Social de Frankfurt. Si una de las tesis más repetidas de Benjamin es aquella que afirma la clausura de la experiencia como tal luego de que los soldados sobrevivientes de la Primera Guerra Mundial regresaran a sus casas enmudecidos, empobrecidos en términos de “experiencia vivida”, la novela de Kracauer bucea en ese acontecimiento fundamental a partir del cual el mundo, la vida y la muerte dejaron de ser lo que eran para convertirse en otra cosa completamente diferente. La Gran Guerra es un quiebre en la historia de la humanidad, una grieta que se tragó a millones y millones de vidas en medio de la locura de las cifras y la fiebre de la maquinaria guerrera.

Hay algo de Chaplin en Ginster. Le interesan más las líneas y figuras que componen un plano arquitectónico que el resultado “real” en un edificio. Cuando observa la realidad, Ginster abstrae de los cuerpos las figuras, líneas y curvas. Querría que los objetos y construcciones fueran el punto de partida para llegar a los planos y no al revés. Cuando se cruza a un militar, lo que ve es “un uniforme”. Los militares no son para él otra cosa que rectángulos uniformes. Su propio amigo, Otto, ahora uniformado, acaba por convertirse (a los ojos de Ginster) en un autómata: “lo comprimieron dentro de ángulos rectos, pensó Ginster; un autómata. Frente a uno de cada dos uniformes, levantaba el brazo. No era Otto el que levantaba el brazo, sino que este se alzaba por sí mismo. Otto no habría reconocido los uniformes. Debían de haberle instalado ese brazo en el cuerpo, con pequeñas ruedas. El sistema era operado a distancia por los uniformes. No era posible apagarlo y tal vez habría funcionado mucho mejor sin Otto”, escribe Kracauer. A medida que pasan los años y las cifras de caídos se incrementan, las autoridades se ven obligadas a convocar para el combate a aquellos que habían sido rechazados por ineptitud. Es entonces el turno de Ginster. ¿Qué es la guerra para él? La constatación de que “las piernas estaban solas en el mundo. Rompían el suelo en retazos y seguían moviéndose sin puntos de apoyo. A menudo marchaban sobre el cielo nublado, cuyos agujeros azules vadeaban. Como siempre caminaban en línea recta, la tierra giraba de acuerdo con sus necesidades (...). Ginster se dividió en dos partes, pierna derecha, pierna izquierda (...) Cuando conseguía, alguna vez, escapar de sus piernas, entraba en la carabina. Era como un hombrecito de fósforos, hecho con tres trazos”. Los uniformes, a su vez, para mantenerlo activo, lo obligan a “barrer” la carabina con su cepillo de dientes.
Esta primera edición en español de Ginster. Escrito por él mismo es el resultado del incansable trabajo de traducción a cargo de Miguel Vedda (Profesor titular plenario de Literatura Alemana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA e investigador del Conicet), que desde hace años viene publicando material de enorme valor (los Manuscritos Económico-Filosóficos de 1844, de Karl Marx, Colihue, entre otros). En su “Introducción” a la novela, Vedda escribe: “Ginster es un arquitecto dotado, ante todo, de un extraordinario talento para la demolición, interesado –como los alegoristas barrocos– en convertir las construcciones y las ciudades en ruinas”.
El desenmascaramiento ideológico de la clase media que abrazó a la Gran Guerra desde el primer día es la tarea que Kracauer supo enhebrar en su novela, dando un testimonio singular del despedazamiento de la cultura.
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